martes, 11 de junio de 2013

Gastronomía y libros: Oleoteca La Chinata Retiro y Librería Méndez



En el marco de la Feria del Libro de Madrid que durará hasta el día 16 de junio, la Oleoteca La Chinata Retiro (Calle Ibiza, 38), ha llegado a un acuerdo de colaboración con la Librería Méndez de Madrid, situada en la calle Mayor, 18. Este será uno de los primeros encuentros culturales bajo el título GASTRONOMIA Y CULTURA

Desde mañana día 12 de junio y por una compra superior a 25 euros, La Librería Méndez regalará en su caseta (103) de la Feria del Libro de Madrid, una botella benjamín de aceite de Oliva Virgen Extra La Chinata.

En próximas fechas, aunando el esfuerzo de las dos empresas, se llevarán a cabo encuentros donde la Gastronomía y la cultura irán de la mano.

Méndez comenzó su actividad en 1977, alcanzando a día de hoy una profesionalidad fuera de toda duda y que aun hoy con las nuevas tecnologías no ha querido perder su carácter de librería tradicional donde los libros se venden de forma personalizada. Es foro de encuentro de muchos escritores y un referente de las librerías madrileñas y más, al estar situada en pleno Madrid de los Austrias.

Os recomendamos que visitéis esta librería, donde la amabilidad y buen hacer es su lema indiscutible y donde podréis disfrutar de las recomendaciones y opiniones de sus dueños.

Es por ello que para nuestra Oleoteca resulte un verdadero honor poder compartir un espacio donde gastronomía y cultura lleguen a este punto de inflexión. Y así poder informaros de cada encuentro que llevemos a cabo.

jueves, 9 de mayo de 2013

Carta a mi sobrina María



Todavía hoy recuerdo tu nacimiento. Apenas pesabas 600 gr. La mano de un adulto podría haber servido perfectamente como sustituto de una cuna; así de pequeña eras. 

Hoy, después de 16 años desde que vinierais al mundo, te has convertido en una adolescentes de pleno derecho, con sus pros y sus contras. Creo que eres feliz, inmensamente feliz; todo ello debido, sobre todo, a que te mimamos en exceso (en especial tus padres y hermanas), pero ¿cómo no hacerlo?, eres una sobreviviente, con una fortaleza de espíritu más allá de lo inimaginable. 

Te gusta escuchar, participar y por encima de todo “cotillear” de cualquier tema, en especial si está relacionado con nuestra familia. Tienes un apelativo cariñoso, pero yo te llamo de una forma distinta; sí, no sonrías, ya que a mi mujer le gusta imitarme cuando  te lo digo. También te ríes sin tapujos cuando suelto algún “taco” y me satisface enormemente ver la alegría que inunda tu rostro ante los disparates que podemos decir.  Te gusta jugar imaginándote ser unas veces azafata, médico, enfermera, dentista, realizadora de TV hablándote a ti misma, escondida bajo una manta, mientras la noche comienza a caer. 

Y desde que hace un año me aventuré en abrir una Chinata, eres una seguidora incondicional y aprovechas cualquier ocasión para que tu fisio o alguno de tus amigos o conocidos sepan de mi existencia. Eres la abanderada de estos productos cacereños y por supuesto, a la hora de elegir tienes bien claras tus preferencias a las que seguramente ahora podrás añadir unos preparados nuevos para hacer tortilla de patata. 

Eres única, y no porque tengas parálisis cerebral, si no porque día a día nos demuestras que el valor de las personas se encuentra más allá de lo que podemos ver. Y por eso me gustaría agradecértelo, ya que otros no tenemos la grandeza suficiente para soportar los designios que nos manda esta vida que nos ha tocado vivir.

Un beso muy fuerte

viernes, 15 de marzo de 2013

Padre no hay más que uno (o eso dicen)



Todavía recuerdo las manualidades que en el día del padre nos obligaban a realizar en el colegio. Algunas llevaban un trabajo endiablado, otras, sin embargo, por su sencillez, eran las más socorridas a la hora de obtener una buena nota. Desde las típicas postales con un corazón y un texto que decía “te quiero papá”, con una letruja enorme e incomprensible, hasta los portalápices hechos con pinzas de colgar la ropa (barnizadas y todo), pasando por un llavero enorme confeccionado con madera y recubierto con fieltro en el que se incrustaba la inicial de nuestro padre. Y es que padre no hay más que uno (o eso dicen), aunque como el producto que todo lo repara los (nos) convertimos en 4 en 1. 1. El superhombre, cuando somos infantes; el que es capaz de las más arriesgadas aventuras; el héroe que nos salvará de brujas y dragones que acechan en nuestra habitación por las noches. 2. El supercontrolador, cuando somos adolescentes; el que es capaz de echar por tierra todos nuestros planes; el que nos fustiga verbalmente diciendo “esto se hace así porque lo digo yo y que sepas que es por tu bien”. 3. El super”out”, (el que está “fuera de juego”), cuando comenzamos nuestra edad adulta; el que compromete nuestra libertad, el inquisidor de nuestras vidas; el que no comprende nuestras decisiones.  4. Y por último el superabuelo, con el que nos reconciliamos, el que nos aconseja sabiamente, entre otras cosas porque es el que se ocupa de nuestros hijos. Y el círculo se vuelve a completar. El ser humano es terriblemente previsible y generación tras generación se cumplen los cánones anteriores. “Habemus papam” o, en este caso, “Habemus Papá”. De cualquier forma un padre siempre es un padre, y la sangre tira, y mucho. Al final siempre acabamos comprendiendo que el amor de un padre es incondicional y la responsabilidad con sus hijos los sitúa en un plano fuera de toda duda.

Tengo dos hijos (y también un padre) e independientemente de lo que piensen de mí, el compromiso que tengo con ellos alcanza cotas inimaginables. No sé si como padre he cumplido (o cumplo) sus expectativas, pero lo que tengo absolutamente claro es que estaré a su lado en cualquier situación en la que me necesiten.

A partir de ahí, todo se sitúa en un plano relativo. Los regalos, los detalles, vendrían a ser como una liga de segunda división; aunque a todos nos gusta, por supuesto, que nos homenajeen con algún obsequio. Pero para ser sinceros, un abrazo o un beso sentido es el mejor regalo que puede recibir un padre.

Feliz día del padre.

viernes, 22 de febrero de 2013

Hemos cumplido 1 año





Y lo hemos hecho gracias a ti. Por tu apoyo, por tu fidelidad, por tu amistad. Por eso “te vamos a sorprender”. El sábado 23 de febrero todos nuestros productos tendrán un 10% de descuento, y solo por venir te llevarás de regalo una botella de 100 ml de AOVE. De esta forma queremos agradecer tu confianza en nuestros productos y en el saber hacer de nuestra oleoteca.


Sin vosotros, hubiese sido imposible cumplir este año.


Muchísimas gracias.


martes, 12 de febrero de 2013

San Valentín (y II), con Aladina



En el anterior post hacía referencia a San Valentín y, cómo no, al “amor”. Sería difícil explicar la palabra, pero a pesar de ello, una de las definiciones de la RAE es: “Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo”. Y esto viene a propósito porque muchos de vosotros seguramente habréis visto por la calle unos buzones  en los que se puede leer: “buzón Aladina” cuyo lema es: “Envía una sonrisa contra el cáncer infantil” (www.aladina.org). Y es que el amor no solo lo podemos referenciar a nuestra pareja. Hay algo más; y aunque parezca muy redicho y algo sentimentaloide, el amor puede constituir una de las expresiones fundamentales del ser humano con su entorno y sus semejantes. Existen muchas ONGs dedicadas a cualquier tipo de labor social, pero sin duda, ésta me llamó la atención, no solo por lo curioso de su publicidad, si no porque los protagonistas (y muy a su pesar, ya que se trata de cáncer) son niños y adolescentes. Confieso que siento una especial debilidad por el mundo infantil, ya que creo que los niños son la expresión más natural del ser humano; son, por así decirlo, el ser humano “en bruto”. Todos sus sentimientos son explosivos, vehementes hasta límites insospechados. Cuando están alegres o ríen lo hacen hasta caer rendidos. Si están tristes, lloran desesperadamente. Son egoístas o por el contrario desprendidos sin límite. Cuando te quieren lo hacen sin tapujos y cuando te odian, sin recelos. Por su boca pueden aparecer las palabras, guapo, feo, pesado, tonto…porque en ese momento lo están sintiendo así y no necesitan esconderse para expresarlo. Cuando preguntan y repreguntan, ya que están descubriendo su entorno, lo hacen con tal naturalidad, con su (pura) inocencia que te desarman completamente o bien no te queda más remedio que rendirte ante ellos y comprender la cantidad de cosas que nos pueden enseñar y no a la inversa. Así, es de agradecer que haya organizaciones, fundaciones, etc. que centren su esfuerzo en la ayuda hacia los demás; en definitiva, que entreguen parte de su amor (ya sé que suena muy “empalagoso”) en hacer felices a otros.

Concretando y centrándome en la fundación Aladina os diré que es una entidad privada sin ánimo de lucro creada en el 2005 con el objetivo de ayudar a los niños que padecen cáncer y a sus familias atendiendo sus necesidades materiales y psicológicas. A través de ella ha sido posible, en el Hospital del Niño Jesús de Madrid (de financiación pública), la construcción del centro Maktub, dedicado a trasplantes de médula ósea, que tiene además como objetivo añadido la de paliar, en la medida de lo posible, la sensación de aislamiento a la que están sometidos los niños inmunodeprimidos y que la calidad de los espacios les amabilice la estancia a ellos y a sus familiares.

Y una vez hecho este pequeño inciso, os propongo una alternativa al día de San Valentín, que en definitiva es el día casi por excelencia en el que estamos “obligados” a demostrar nuestro amor. (Y sí, sé que va en detrimento de lo que pudierais comprar en nuestra oleoteca). Y es que con un simple gesto, y por muy poquito dinero, colaborar, ya no solo con la fundación Aladina enviando un SMS (lo podéis ver en su web: www.aladina.org), si no con cualquier otra organización que desinteresadamente se dedique a intentar hacer felices a los demás.

Feliz día de San Valentín